• Cocktail Lanzamiento Nostrum Plaza en El Gallito
  • Nueva plaza en la esquina de Nostrum Plaza
    17-12-2013

    Nueva plaza en la esquina de Nostrum Plaza LEER MÁS

    Surge un nuevo emprendimiento por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo que sin duda dará más vida a la zona. En la misma manzana donde se ubica Nostrum Plaza se construirá una plaza de deportes, que contará con Cancha de Basket con medidas reglamentarias, una pista de patín, Espacios Comunitarios Saludables con aparatos de gimnasia para poder hacer ejercicio aeróbico y un completo equipamiento urbano. A continuación el plano de esta obra.

  • Cocktail Lanzamiento Nostrum Plaza
    12-12-2013

    Cocktail Lanzamiento Nostrum Plaza LEER MÁS

    En el día Miércoles 11 de Diciembre se realizó el Cocktail de Lanzamiento del flamante proyecto Nostrum Plaza, el cual sin dudas revolucionará una de las zonas neurálgicas de la capital, a sólo metros del Shopping Terminal Tres Cruces. Muchas gracias a todos los que nos acompañaron en este momento tan especial para nosotros!

  • 11-11-2013

    Spot publicitario de lanzamiento de proyectos Nostrum LEER MÁS

    Publicidad para TV del lanzamiento de Nostrum Plaza y Nostrum Centenario, sacada al aire el 09/11/2013.

  • El motor de un cambio - Mercado Agrícola de Montevideo
    04-11-2013

    El motor de un cambio - Mercado Agrícola de Montevideo LEER MÁS

    Desde la ventana de su casa, casi en la esquina de Porongos y Amézaga, hace quince años que Alfredo ve cambiar el barrio. Vive en Goes desde entonces. La crisis de 2002 no hizo otra cosa que empeorar un deterioro que había empezado varias décadas atrás, allá por 1970. Cerraron fábricas, talleres y las pocas grandes tiendas que quedaban sobre General Flores. El Mercado Agrícola se tugurizó. Se multiplicaron las bocas de pasta base, que llegaron a sumar casi treinta. Muchos vecinos pusieron rejas. Otros tantos hicieron sus valijas. Varios proveedores dejaron de entrar a la zona. La Policía también. Y se instaló el calificativo de "zona roja". Pero Alfredo decidió quedarse y pudo ser testigo de los otros cambios, los buenos. Hace cinco años tenía vista al asentamiento de la famosa "manzana 861", que ya no existe. Las cooperativas de viviendas sobre la calle Libres se multiplicaron, llegando a albergar unas 300 familias. El Mercado Agrícola de Montevideo (MAM) recibió 12 millones de dólares de inversión público-privada, se renovó y reabrió sus puertas en julio. Los 9.000 metros cuadrados de la exfábrica de Alpargatas se transformaron en el complejo Altos del Libertador, que está a punto de inaugurar algunos de los 420 departamentos previstos. Y el movimiento sigue. El lunes 28 una cuadrilla de obreros empezó a trabajar en los terrenos donde se construirán más de 150 viviendas para los funcionarios municipales, justo frente a la ventana, aún enrejada, de Alfredo. "Todo esto quiere decir que el barrio va a progresar, despacio, a su tiempo... Y yo decidí probar y ver qué pasa", explica. Es que desde hace unos días, este hombre (quien prefirió mantener en reserva su apellido), de unos 60 años, también se reconvirtió. Ahora es almacenero y provee a los vecinos de refuerzos, alfajores, Coca a 15 pesos, azúcar suelta. "Los clientes son vecinos, laburantes", dice mientras atiende a José y Roberto, dos cuidacoches que hacen el día en Arenal Grande. En las calles, hay consenso de que el barrio está mejor. "Antes había 25 bocas de pasta base y los robos y las rapiñas eran habituales. Hoy hay mucho menos, pasa lo mismo que en cualquier parte de la ciudad", dice José mientras vuelve corriendo a su cuadra. Es que es mediodía y se le van todos los clientes. Con una ubicación central en el mapa de Montevideo, Goes fue inicialmente una zona de inmigrantes italianos, españoles y judíos. La construcción de la Facultad de Medicina y luego los pabellones de la Facultad de Química lo convirtieron también en un barrio de estudiantes. La cercanía al Palacio Legislativo lo dotó de centralidad y jerarquía. La presencia de Alpargatas, que en sus mejores días llegó a tener 2.600 trabajadores, lo volvió un distrito obrero. Y en el centro siempre estuvo el Mercado Agrícola, que en 2013 cumplió cien años y con su restauración recuperó el rol de "motor" que lo caracterizó en sus comienzos. Una Joya. "Es cierto que el Mercado es el motor, el corazón del Proyecto Goes, que incluye la recuperación de 16 manzanas, pero Goes es mucho más que eso. Es un barrio maravilloso, con una historia riquísima y mucha gente que empezó a volver", resume Beatriz Silva, directora del MAM desde 2005, cuando el escenario era bastante diferente. Llegó a un mercado que estaba tercerizado, con un edificio que se caía abajo, lleno de escombros y basura, sin presupuesto y sin personal. "A Ricardo Ehrlich le renuncié tres veces hasta que me dijo que tenía que quedarme porque no tenía a quién poner... Acordamos que se empezaban a hacer las cosas a mi manera, y mi manera era recuperar el Mercado para la Intendencia". Lo logró el 28 de septiembre de 2006. "Ahí me di cuenta de que me había quedado con un Mercado, un barrio tugurizado, una zona horriblemente cerrada, muy difícil y sin gente". Pidió la colaboración del gobierno y los ministerios. Su ayuda inicial fue un grupo de hombres y mujeres del programa Trabajo por Uruguay, uno de los primeros del Ministerio de Desarrollo Social. Ella los llamaba los blanquitos, por el uniforme blanco con el "Mano a mano" en sus espaldas. "Lo que hacíamos era limpiar, porque no teníamos plata para nada. Cuando conseguimos un poco de bloques y de Pórtland nos mandaron un obrero del Sunca que nos enseñó cómo levantar una pared, porque había que cerrar la fachada sobre Martín García". Pero Silva también trascendió los muros del Mercado. Recorrió el barrio, habló con los vecinos, aprendió sus códigos, preguntó por sus necesidades. "Eso me dio mucho resultado, el barrio estaba con mucho miedo pero muy receptivo, ansioso de otra cosa. Goes era un barrio que había perdido todas las esperanzas, incluso los operadores que por ese entonces trabajaban en el Mercado eran incrédulos. En 2010 empezamos a colocar el techo y aún así la gente no creía que el MAM iba a ser lo que hoy es. Les habían robado todos los sueños, todas las esperanzas, no creían en nadie. ¿Por qué iban a creer en mí?". La apodaron "la comisaria", pensaron que estaba "loca" y despertó la pena de más de un comerciante de la zona. "Hay gente que hoy está acá que después de la primera entrevista dijo: `Pobre muchacha, está mal...`". Pero Silva no se ofendió ni se detuvo. Hoy, desde el escritorio que balconea la plaza de comidas se sigue emocionando, al tiempo que controla cada movimiento, claro. "Todavía hay mucho por hacer, pero él (por el Mercado) es mi hijo varón. Me acuerdo que el arquitecto (Carlos) Pascual siempre me decía que me quedara, que me habían dado una joya y yo decía: `¿Dónde está que no la veo?`". Hoy nadie duda que el MAM, en su calidad de edificio histórico, es un referente para el barrio. De ahí que su recuperación se volviera sinónimo de la revitalización de toda la zona. "La iniciativa es buena porque se recupera un patrimonio de enorme valor, pero además, como la zona estaba muy deprimida, el movimiento de gente va a permitir resolver otros problemas, como la seguridad y el infrauso, pero también recalifica a la zona como un área residencial", opina el arquitecto William Rey. Según la Intendencia de Montevideo (IMM), en 2012 la población de Goes era de 16.538 habitantes; el Municipio C, en el que está inserto, sumaba 154 mil personas. "Lo peor que le puede pasar a un área urbana es que se desresidencialice completamente, que es lo que sucede en la Ciudad Vieja", sentencia Rey. "¿Por qué? Porque la residencia va a generar automáticamente una calificación del sitio. En la medida que hay gente viviendo hay esparcimiento, servicios, trabajo...". Con el objetivo de lograr la revitalización socio-urbana del barrio, dentro del Municipio C funciona el programa Habitar Goes, que prevé contar con 2.500 nuevos vecinos una vez que todas las obras estén terminadas. Mientras las grúas siguen trabajando, los valores inmobiliarios continúan creciendo. Según un análisis de los inmuebles publicados en el Gallito Luis, Julio Villamide, director de la revista Propiedades, explica: "Desde 2010, cuando el Mercado era apenas un proyecto, los precios subieron 20% por encima del promedio de la ciudad; y en las unidades más pequeñas se duplicó". Otros Barrios. Aunque el MAM no es solamente un centro comercial, la avalancha de cambios que generó a nivel urbano y social en el barrio es comparable con lo que ocurrió en los `80 con la creación de Montevideo Shopping en los terrenos donde había funcionado el hospital de leprosos y tuberculosos Fermín Ferreira o en los `90 con la transformación de la excárcel de Punta Carretas también en un shopping. "Cuando empezamos a tratar de alquilar los locales todos nos decían: no va a funcionar, esto dura seis meses, ¿quién va a ir de compras a ese descampado?", recuerda el empresario Carlos Lecueder sobre los comienzos de Montevideo Shopping. "La respuesta era que se habían hecho los estudios de mercado, que se habían hecho proyecciones serias, y que el negocio tenía sustento firme. También había que tener espíritu emprendedor para generar el cambio, porque era una tendencia mundial de la cual Uruguay no iba a escapar". Por estos días también se habló de Jacinto Vera, el barrio que está a la espera de aires de renovación con la apertura del Nuevocentro Shopping -donde Lecueder también es socio-, que empleará a 1.700 personas y prevé recibir, en el primer trimestre, más de un millón de visitas mensuales. Para el empresario, la clave del éxito de un centro comercial es, sobre todo, su correcta localización. Además, se requieren buena densidad de población y buena circulación de vehículos. "Y a ello se le debe agregar un gran ingrediente: un buen mix comercial". Si bien cada uno tiene su perfil, este tipo de emprendimientos contribuyen al proceso de descentralización propio de las ciudades modernas. "Creo que Montevideo Shopping debe ser reconocido no sólo por el cambio del barrio sino por el cambio de la ciudad y de sus hábitos de compra y esparcimiento. Y ahora Nuevocentro lleva este concepto a otras zonas de la ciudad, ayudando a quebrar la cuasi hegemonía de la franja costera y ofreciendo este concepto a más gente", opina el empresario. A cuatro meses de su inauguración, el personal del Mercado Agrícola todavía está sorprendido. Antes de la apertura, el equipo técnico armó un Plan Director y previó casi todos los escenarios posibles, menos el mejor. Las primeras semanas llegaron a recibir el triple de los visitantes estimados. "Superó las expectativas más optimistas. ¡Hasta superó los sueños!", arriesga Roberto Belloni, propietario de Fresco Mar, con dos locales, uno de venta de pescado fresco y otro con productos elaborados. Roberto es uno de los tantos operadores que estaba en el MAM desde antes de la renovación. "Yo conocí esto hace cuatro años, cuando era una tapera peligrosa. Después empezaron las refacciones, pero uno no tenía idea de cómo iba a quedar, veía los planos, pero costaba imaginarse". Roberto pasó de vender y cocinar en un puesto precario con un fritador de seis litros de aceite a tener dos fritadores, 90 litros de aceite y 16 empleados. Aunque vive a once cuadras, se considera un vecino y nota la transformación. "Ver personas mayores que vienen de noche a ver un espectáculo y después se van caminando antes era impensado". El movimiento de gente es diario y permanente. Entre semana, los protagonistas son los vecinos. El fin de semana llega público extra-barrio, además de turistas y excursiones del Interior. "La imagen que el resto de los montevideanos tenía del barrio cambió radicalmente. La gente antes no venía al Mercado por miedo", asegura Natalia Ickowski, encargada del puesto de frutas y verduras Punto Fresco, que antes de la reapertura era un comercio mayorista. "Mi tío, que es el dueño, siempre apostó al cambio. Decidió quedarse y probar suerte. Y la verdad es que estamos muy contentos de cómo se está trabajando". Un día "normal", Punto Fresco emite 400 tiques; los fines de semana la cifra se duplica. Daniel Cabrera, de La Quesería, es otro de los locatarios, otro de los que se quedó a impulso e insistencia de Beatriz Silva. "Yo no tenía capital, pero Beatriz me dijo que no me fuera, que si tenía que poner plata de su bolsillo lo hacía", recuerda entre risas. A Daniel le pesó la tradición familiar: ese puesto lo fundó su padre, cuando todavía estaba permitido faenar pollos dentro del predio del Mercado. "Nací acá adentro y acá estoy. Firmé conformes como loco, pero me está yendo muy bien". En la vieja estructura sacaba unos 500 pesos, hoy estima que triplicó sus ventas. La dinámica de mercado -y no de shopping- ayudó a que la interacción con el barrio fuera natural. "Acá tenemos los olores de la panadería, de la fruta, los colores de las plantas, el ruido propio de un mercado... Eso tiene un encanto y me parece que conservarlo fue muy inteligente. Porque además forma parte de la idiosincrasia del barrio, no podías transformar esto en otra cosa", opina Laura Alfonso, encargada de El Almacén del Celíaco, uno de las incorporaciones más llamativas del MAM. Nélida Rodríguez conoce el barrio desde 1985, cuando venía a custodiar los terrenos donde ahora está erguida la cooperativa Covicoa 1. Les llevó siete años levantar las viviendas, donde vive desde hace tres. "El Mercado terminó de mejorar la cosa, pero hace tiempo que se vive bien", dice. Y esa mejora la hace salir cada vez menos de la zona, como a la mayoría. "Entramos al Mercado y compramos todo. También vamos a ver espectáculos, traen cosas muy buenas". Por todo eso, Nélida Rodríguez no se resigna y quiere más. "¿Qué le agregaría al barrio? Semáforos". Es que el cambio atrae el cambio. Y todavía queda mucho por hacer.

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