• 11-11-2013

    Spot publicitario de lanzamiento de proyectos Nostrum LEER MÁS

    Publicidad para TV del lanzamiento de Nostrum Plaza y Nostrum Centenario, sacada al aire el 09/11/2013.

  • El motor de un cambio - Mercado Agrícola de Montevideo
    04-11-2013

    El motor de un cambio - Mercado Agrícola de Montevideo LEER MÁS

    Desde la ventana de su casa, casi en la esquina de Porongos y Amézaga, hace quince años que Alfredo ve cambiar el barrio. Vive en Goes desde entonces. La crisis de 2002 no hizo otra cosa que empeorar un deterioro que había empezado varias décadas atrás, allá por 1970. Cerraron fábricas, talleres y las pocas grandes tiendas que quedaban sobre General Flores. El Mercado Agrícola se tugurizó. Se multiplicaron las bocas de pasta base, que llegaron a sumar casi treinta. Muchos vecinos pusieron rejas. Otros tantos hicieron sus valijas. Varios proveedores dejaron de entrar a la zona. La Policía también. Y se instaló el calificativo de "zona roja". Pero Alfredo decidió quedarse y pudo ser testigo de los otros cambios, los buenos. Hace cinco años tenía vista al asentamiento de la famosa "manzana 861", que ya no existe. Las cooperativas de viviendas sobre la calle Libres se multiplicaron, llegando a albergar unas 300 familias. El Mercado Agrícola de Montevideo (MAM) recibió 12 millones de dólares de inversión público-privada, se renovó y reabrió sus puertas en julio. Los 9.000 metros cuadrados de la exfábrica de Alpargatas se transformaron en el complejo Altos del Libertador, que está a punto de inaugurar algunos de los 420 departamentos previstos. Y el movimiento sigue. El lunes 28 una cuadrilla de obreros empezó a trabajar en los terrenos donde se construirán más de 150 viviendas para los funcionarios municipales, justo frente a la ventana, aún enrejada, de Alfredo. "Todo esto quiere decir que el barrio va a progresar, despacio, a su tiempo... Y yo decidí probar y ver qué pasa", explica. Es que desde hace unos días, este hombre (quien prefirió mantener en reserva su apellido), de unos 60 años, también se reconvirtió. Ahora es almacenero y provee a los vecinos de refuerzos, alfajores, Coca a 15 pesos, azúcar suelta. "Los clientes son vecinos, laburantes", dice mientras atiende a José y Roberto, dos cuidacoches que hacen el día en Arenal Grande. En las calles, hay consenso de que el barrio está mejor. "Antes había 25 bocas de pasta base y los robos y las rapiñas eran habituales. Hoy hay mucho menos, pasa lo mismo que en cualquier parte de la ciudad", dice José mientras vuelve corriendo a su cuadra. Es que es mediodía y se le van todos los clientes. Con una ubicación central en el mapa de Montevideo, Goes fue inicialmente una zona de inmigrantes italianos, españoles y judíos. La construcción de la Facultad de Medicina y luego los pabellones de la Facultad de Química lo convirtieron también en un barrio de estudiantes. La cercanía al Palacio Legislativo lo dotó de centralidad y jerarquía. La presencia de Alpargatas, que en sus mejores días llegó a tener 2.600 trabajadores, lo volvió un distrito obrero. Y en el centro siempre estuvo el Mercado Agrícola, que en 2013 cumplió cien años y con su restauración recuperó el rol de "motor" que lo caracterizó en sus comienzos. Una Joya. "Es cierto que el Mercado es el motor, el corazón del Proyecto Goes, que incluye la recuperación de 16 manzanas, pero Goes es mucho más que eso. Es un barrio maravilloso, con una historia riquísima y mucha gente que empezó a volver", resume Beatriz Silva, directora del MAM desde 2005, cuando el escenario era bastante diferente. Llegó a un mercado que estaba tercerizado, con un edificio que se caía abajo, lleno de escombros y basura, sin presupuesto y sin personal. "A Ricardo Ehrlich le renuncié tres veces hasta que me dijo que tenía que quedarme porque no tenía a quién poner... Acordamos que se empezaban a hacer las cosas a mi manera, y mi manera era recuperar el Mercado para la Intendencia". Lo logró el 28 de septiembre de 2006. "Ahí me di cuenta de que me había quedado con un Mercado, un barrio tugurizado, una zona horriblemente cerrada, muy difícil y sin gente". Pidió la colaboración del gobierno y los ministerios. Su ayuda inicial fue un grupo de hombres y mujeres del programa Trabajo por Uruguay, uno de los primeros del Ministerio de Desarrollo Social. Ella los llamaba los blanquitos, por el uniforme blanco con el "Mano a mano" en sus espaldas. "Lo que hacíamos era limpiar, porque no teníamos plata para nada. Cuando conseguimos un poco de bloques y de Pórtland nos mandaron un obrero del Sunca que nos enseñó cómo levantar una pared, porque había que cerrar la fachada sobre Martín García". Pero Silva también trascendió los muros del Mercado. Recorrió el barrio, habló con los vecinos, aprendió sus códigos, preguntó por sus necesidades. "Eso me dio mucho resultado, el barrio estaba con mucho miedo pero muy receptivo, ansioso de otra cosa. Goes era un barrio que había perdido todas las esperanzas, incluso los operadores que por ese entonces trabajaban en el Mercado eran incrédulos. En 2010 empezamos a colocar el techo y aún así la gente no creía que el MAM iba a ser lo que hoy es. Les habían robado todos los sueños, todas las esperanzas, no creían en nadie. ¿Por qué iban a creer en mí?". La apodaron "la comisaria", pensaron que estaba "loca" y despertó la pena de más de un comerciante de la zona. "Hay gente que hoy está acá que después de la primera entrevista dijo: `Pobre muchacha, está mal...`". Pero Silva no se ofendió ni se detuvo. Hoy, desde el escritorio que balconea la plaza de comidas se sigue emocionando, al tiempo que controla cada movimiento, claro. "Todavía hay mucho por hacer, pero él (por el Mercado) es mi hijo varón. Me acuerdo que el arquitecto (Carlos) Pascual siempre me decía que me quedara, que me habían dado una joya y yo decía: `¿Dónde está que no la veo?`". Hoy nadie duda que el MAM, en su calidad de edificio histórico, es un referente para el barrio. De ahí que su recuperación se volviera sinónimo de la revitalización de toda la zona. "La iniciativa es buena porque se recupera un patrimonio de enorme valor, pero además, como la zona estaba muy deprimida, el movimiento de gente va a permitir resolver otros problemas, como la seguridad y el infrauso, pero también recalifica a la zona como un área residencial", opina el arquitecto William Rey. Según la Intendencia de Montevideo (IMM), en 2012 la población de Goes era de 16.538 habitantes; el Municipio C, en el que está inserto, sumaba 154 mil personas. "Lo peor que le puede pasar a un área urbana es que se desresidencialice completamente, que es lo que sucede en la Ciudad Vieja", sentencia Rey. "¿Por qué? Porque la residencia va a generar automáticamente una calificación del sitio. En la medida que hay gente viviendo hay esparcimiento, servicios, trabajo...". Con el objetivo de lograr la revitalización socio-urbana del barrio, dentro del Municipio C funciona el programa Habitar Goes, que prevé contar con 2.500 nuevos vecinos una vez que todas las obras estén terminadas. Mientras las grúas siguen trabajando, los valores inmobiliarios continúan creciendo. Según un análisis de los inmuebles publicados en el Gallito Luis, Julio Villamide, director de la revista Propiedades, explica: "Desde 2010, cuando el Mercado era apenas un proyecto, los precios subieron 20% por encima del promedio de la ciudad; y en las unidades más pequeñas se duplicó". Otros Barrios. Aunque el MAM no es solamente un centro comercial, la avalancha de cambios que generó a nivel urbano y social en el barrio es comparable con lo que ocurrió en los `80 con la creación de Montevideo Shopping en los terrenos donde había funcionado el hospital de leprosos y tuberculosos Fermín Ferreira o en los `90 con la transformación de la excárcel de Punta Carretas también en un shopping. "Cuando empezamos a tratar de alquilar los locales todos nos decían: no va a funcionar, esto dura seis meses, ¿quién va a ir de compras a ese descampado?", recuerda el empresario Carlos Lecueder sobre los comienzos de Montevideo Shopping. "La respuesta era que se habían hecho los estudios de mercado, que se habían hecho proyecciones serias, y que el negocio tenía sustento firme. También había que tener espíritu emprendedor para generar el cambio, porque era una tendencia mundial de la cual Uruguay no iba a escapar". Por estos días también se habló de Jacinto Vera, el barrio que está a la espera de aires de renovación con la apertura del Nuevocentro Shopping -donde Lecueder también es socio-, que empleará a 1.700 personas y prevé recibir, en el primer trimestre, más de un millón de visitas mensuales. Para el empresario, la clave del éxito de un centro comercial es, sobre todo, su correcta localización. Además, se requieren buena densidad de población y buena circulación de vehículos. "Y a ello se le debe agregar un gran ingrediente: un buen mix comercial". Si bien cada uno tiene su perfil, este tipo de emprendimientos contribuyen al proceso de descentralización propio de las ciudades modernas. "Creo que Montevideo Shopping debe ser reconocido no sólo por el cambio del barrio sino por el cambio de la ciudad y de sus hábitos de compra y esparcimiento. Y ahora Nuevocentro lleva este concepto a otras zonas de la ciudad, ayudando a quebrar la cuasi hegemonía de la franja costera y ofreciendo este concepto a más gente", opina el empresario. A cuatro meses de su inauguración, el personal del Mercado Agrícola todavía está sorprendido. Antes de la apertura, el equipo técnico armó un Plan Director y previó casi todos los escenarios posibles, menos el mejor. Las primeras semanas llegaron a recibir el triple de los visitantes estimados. "Superó las expectativas más optimistas. ¡Hasta superó los sueños!", arriesga Roberto Belloni, propietario de Fresco Mar, con dos locales, uno de venta de pescado fresco y otro con productos elaborados. Roberto es uno de los tantos operadores que estaba en el MAM desde antes de la renovación. "Yo conocí esto hace cuatro años, cuando era una tapera peligrosa. Después empezaron las refacciones, pero uno no tenía idea de cómo iba a quedar, veía los planos, pero costaba imaginarse". Roberto pasó de vender y cocinar en un puesto precario con un fritador de seis litros de aceite a tener dos fritadores, 90 litros de aceite y 16 empleados. Aunque vive a once cuadras, se considera un vecino y nota la transformación. "Ver personas mayores que vienen de noche a ver un espectáculo y después se van caminando antes era impensado". El movimiento de gente es diario y permanente. Entre semana, los protagonistas son los vecinos. El fin de semana llega público extra-barrio, además de turistas y excursiones del Interior. "La imagen que el resto de los montevideanos tenía del barrio cambió radicalmente. La gente antes no venía al Mercado por miedo", asegura Natalia Ickowski, encargada del puesto de frutas y verduras Punto Fresco, que antes de la reapertura era un comercio mayorista. "Mi tío, que es el dueño, siempre apostó al cambio. Decidió quedarse y probar suerte. Y la verdad es que estamos muy contentos de cómo se está trabajando". Un día "normal", Punto Fresco emite 400 tiques; los fines de semana la cifra se duplica. Daniel Cabrera, de La Quesería, es otro de los locatarios, otro de los que se quedó a impulso e insistencia de Beatriz Silva. "Yo no tenía capital, pero Beatriz me dijo que no me fuera, que si tenía que poner plata de su bolsillo lo hacía", recuerda entre risas. A Daniel le pesó la tradición familiar: ese puesto lo fundó su padre, cuando todavía estaba permitido faenar pollos dentro del predio del Mercado. "Nací acá adentro y acá estoy. Firmé conformes como loco, pero me está yendo muy bien". En la vieja estructura sacaba unos 500 pesos, hoy estima que triplicó sus ventas. La dinámica de mercado -y no de shopping- ayudó a que la interacción con el barrio fuera natural. "Acá tenemos los olores de la panadería, de la fruta, los colores de las plantas, el ruido propio de un mercado... Eso tiene un encanto y me parece que conservarlo fue muy inteligente. Porque además forma parte de la idiosincrasia del barrio, no podías transformar esto en otra cosa", opina Laura Alfonso, encargada de El Almacén del Celíaco, uno de las incorporaciones más llamativas del MAM. Nélida Rodríguez conoce el barrio desde 1985, cuando venía a custodiar los terrenos donde ahora está erguida la cooperativa Covicoa 1. Les llevó siete años levantar las viviendas, donde vive desde hace tres. "El Mercado terminó de mejorar la cosa, pero hace tiempo que se vive bien", dice. Y esa mejora la hace salir cada vez menos de la zona, como a la mayoría. "Entramos al Mercado y compramos todo. También vamos a ver espectáculos, traen cosas muy buenas". Por todo eso, Nélida Rodríguez no se resigna y quiere más. "¿Qué le agregaría al barrio? Semáforos". Es que el cambio atrae el cambio. Y todavía queda mucho por hacer.

  • 23-10-2013

    Goes: un barrio con mucha historia y más futuro LEER MÁS

    En Goes nació la facultad de Medicina. Allí se formaron los médicos que curaron a nuestros padres y abuelos y es donde se continúan formando quienes nos cuidarán en el futuro. También en Goes en 1925 se inauguró el Palacio Legislativo. Allí se formularon las leyes del Uruguay moderno y hoy día a día se siguen marcando los caminos de nuestra historia. En ese mismo barrio hace casi 150 años -en la casa que hoy corresponde al 1477 de la calle Isidoro de María- dicen que nació el tango. Otro ícono, nacido en Goes pero con aire Parisino, es el Mercado Agrícola. El mismo fue el principal abastecedor de Montevideo. Hoy próximo a reinaugurarse con propuestas que irán desde lo gastronómico hasta lo cultural, será un aporte de modernidad y dinamismo social y económico al barrio que se suma a la propuesta urbanística y de servicos de Altos del Libertador.

  • 23-10-2013

    Inauguración del Estacionamiento del Mercado Agrícola de Montevideo LEER MÁS

    Nota en informativo central de TNU (Canal 5) al Ministro de Vivienda Francisco Beltrame durante la inauguración el día 19 de Noviembre de 2012, del estacionamiento del reciclado Mercado Agrícola de Montevideo.

  • La nueva cara del barrio Goes
    23-10-2013

    La nueva cara del barrio Goes LEER MÁS

    La culminación de la remodelación del Mercado Agrícola, o como se le dice en Goes, “la locomotora del barrio”, será el broche de oro de un largo proceso de revitalización del rincón montevideano al que algunas páginas de historia le atribuyen ser la cuna del tango. Goes fue fundado por sangre inmigrante italiana, española y judía. La última colectividad fue la que más impregnó su identidad a la actividad comercial de la zona (Reus Norte) y fue la que “sobrevivió” al declive económico del barrio. El despoblamiento comenzó como por cuentagotas en la década de 1970 y se acentuó en la crisis de 2002, con el cierre de fábricas, talleres y grandes tiendas de la avenida General Flores. No obstante, la intervención de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) mediante varios proyectos de recuperación urbana y revitalización social, iniciados en 2008, consiguió no solo la detención de la emigración, sino la llegada de nuevas familias atraídas por nuevos servicios, espacios públicos y emprendimientos inmobiliarios y una sensación renovada de seguridad. Paz Alonso, coordinadora del programa Habitar Goes, indicó a El Observador que se está desarrollando una evaluación de la experiencia para luego replicar el modelo en otras zonas. “En Montevideo hay otros lugares con igual problemática o más cruda”, manifestó. Lo que pasó, pasó “En una época se calificó al barrio como zona roja”, recordó con lástima Carlos Curbelo, un “vecino de toda la vida”. Las familias trabajadoras hicieron sus valijas expulsadas también por la inseguridad. Durante mucho tiempo fue el reino de Los Tumanes, responsables de robos, rapiñas, arrebatos y de extorsión a comerciantes que, como recordó Charma Furman −otra vecina−, “tenían aterrorizado el barrio” desde su centro de operaciones en Domingo Aramburú y Alvear. El panorama se completaba con la famosa “manzana 861”, comprendida entre las calles Amézaga, Porongos, Libres y Valle Inclán, que alojaba un asentamiento y bocas de pasta base. La “manzana 861” ya no existe. Fue arrasada por una topadora. “Fue la única manera de resolver un problema de delincuencia y para hacer proyectos de urbanización”, dijo Alonso. Vecinos del asentamiento y nuevas familias se han mudado a cooperativas. Así, por primera vez en muchos años, en 2011, se detuvo el proceso emigratorio. La población es de aproximadamente 16.050 personas, pero la puerta de Goes está abierta. Alonso ve aquí la consecuencia de los proyectos de revitalización urbana y los vecinos coinciden con ella. Así lo expresó Furman: “Cuando yo era chica General Flores era una avenida de paseo, de confiterías, de compras. Era precioso. Pero el proceso de tugurización le quitó prestigio al barrio. Pero después de ver el declive, ver lo que está pasando en Goes, a mí me entusiasma muchísimo”. Dos manzanas contiguas al Mercado Agrícola alojan a siete cooperativas −algunas en ejecución− que albergan a 300 familias. A estas se le suman otras 420 viviendas nuevas en la exfábrica de Alpargatas (complejo Altos del Libertador por asociación público-privada) y otras 100 a construir en lo que era la “manzana 861”. Una vez completas, Goes tendrá al menos, 2.500 vecinos nuevos, sin otros nuevos emprendimientos inmobiliarios. Alonso informó que está prevista una cooperativa de estudiantes y la reconversión de un conjunto de viviendas alrededor del Palacio Legislativo. En general, se espera que aumenten los valores de las propiedades de toda la zona. Con todo, todavía abundan las casas cerradas, o las que son utilizadas como depósito. “Los sobrevivientes están aguantando que se asegure la población”, dijo Alonso respecto a los comerciantes. Renovación Es larga la lista de intervenciones urbanas que le cambiaron la cara a Goes. La más notoria es la remodelación de la exterminal Goes, allí donde Curbelo se tomaba el tranvía 28 para ir a estudiar a la UTU. Hoy aloja un centro cultural y teatro con 90 butacas y tres salas. Y, en la plaza remozada, hoy los vecinos se detienen a conversar. Otro cambio lo vivió la plazoleta Fugazot, cuya remodelación estuvo a cargo de mujeres desocupadas, jefas de familia del barrio. Además, está en funcionamiento el proyecto Circuito Limpio en Arenal Grande y adyacencias, con la instalación de papeleras y la puesta en práctica de un sistema de recolección especial. Según Curbelo, “hay una satisfacción comprobada” por la mejora de la limpieza. La obra que está por finalizarse es la remodelación de la ahora descolorida peatonal de Emilio Reus −construida en 1992− y su ampliación. “La paleta que se utilizó no es la que tiene actualmente. Está muy deteriorara. Las fachadas también lo están desde el punto de vista del material”, reconoció Alonso. El objetivo es darle nuevos motivos a este recinto patrimonial del conocido “barrio de los judíos” para aparecer en las imágenes que se llevan los turistas. La peatonal se extenderá de Blandengues a Marcelino Berthelot y contará con una fotogalería y nuevo mobiliario urbano. Pero la obra más significativa es la recuperación del Mercado Agrícola que culminará en 2013, año de su centenario. La IMM está invirtiendo US$ 10,5 millones en el proyecto, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo La nueva propuesta comercial incluirá 107 locales comerciales: 32 de frutas y verduras, 11 de productos frescos, 11 de productos artesanales, 27 de servicios complementarios, 10 en la plaza de comidas, siete locales de mayor tamaño y un supermercado de 700 metros cuadrados. Hay ocho locales reservados para propuestas innovadoras. El escenario previsto es la comercialización de productos por un monto estimado entre $ 10 millones y $ 15 millones por mes. La mano de obra ocupada en forma directa oscilará entre 350 y 500 personas, siendo apenas el 25% de ellas las vinculadas directamente a los rubros hortifrutícolas.

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